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OPERACIÓN EIR 1.0 (5 PASOS PARA COMENZAR)

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CÓMO AFRONTAR LOS PRIMEROS SIMULACROS SIN MORIR EN EL INTENTO Como habréis podido comprobar en anteriores ocasiones, al hablar del EIR siempre hago referencia a su preparación como una carrera de fondo, nuestra maratón.  Para competir con los mejores deportistas en unas olimpiadas, no podemos presentarnos sin entrenar, como tampoco podremos participar en una maratón si sólo estamos acostumbrados a caminar un par de kilómetros... Todos sabemos que las casas no se construyen por el tejado, por lo que, cuando nos proponemos un reto de este calibre, dosificar la información y el "entrenamiento", serán claves para evitar la claudicación antes de ese día que marcaremos en el calendario como día E. ¿Qué debemos dominar antes de convertirnos en auténticos "pillos del EIR"? (como diría el gran "Javi Matrón", profe de CTO). 1. Acostumbrarnos al tiempo . A lo largo de nuestra vida, las pruebas de conocimiento han ido evolucionando. En el cole nos ...

16 TRUCOS PARA EXPLOTAR EL EIR

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¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo? Vincent Van Gogh La decisión de realizar el EIR, ya no es un hecho aislado como lo era hace años.   Actualmente, miles de enfermeros se presentan a este examen de carácter nacional con el objetivo de conseguir una de las escasas 1000 plazas que se ofertan para la formación especializada. Por ello, cada vez disponemos de más información sobre cómo debemos prepararnos para esta oposición, y cómo afrontar un examen de tal calibre, pero una vez superado este gran reto, ¿qué sabemos? En primer lugar, me gustaría dejar claro que, aunque mis recomendaciones son de carácter general, me baso en mi experiencia personal, por lo que según la especialidad y la unidad docente, algunos aspectos pueden variar. TENGO MI PLAZA EIR, ¿AHORA QUÉ?   Contra todo pronóstico, el PostEIR, y quien lo haya vivido me dará la razón, se vuelve más insoportable que la etapa anterior al examen. La publicac...

MENOS LÍMITES, MÁS METAS

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Todo suceso tiene un por qué y toda adversidad nos enseña una lección. El fracaso, sea personal, profesional o incluso espiritual, es necesario para la expansión de la persona. Nunca lamentes tu pasado. Acéptalo como el maestro que es. Robin Sharma, El monje que vendió su Ferrari. Nos pasamos la vida pensando en el futuro, en lo que pasará, en lo que tenemos que hacer, y cómo tenemos que hacerlo, olvidándonos del presente, del momento, de la vida. En multitud de ocasiones, las ocupaciones diarias nos dan las excusas perfectas para posponer tareas que, erróneamente, consideramos “menos importante”, como leer un buen libro, escuchar música, hablar con la familia o practicar ejercicio. Este último punto es el que mayor pereza nos produce, especialmente cuando estamos comenzando a adquirir el hábito: hoy tengo que entregar un trabajo, así que dejo para mañana el gimnasio; parece que comienza a llover y no podré salir a correr; se me ha hecho muy tarde y no me queda tiemp...

10 grandes momentos que te deja la Enfermería

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Hace ya casi 9 años, y se dice pronto, que tomé contacto por primera vez con esta profesión tan humana, tan especial, a veces dura, pero inmensamente bonita. Desde hace 9 años doy cada día las gracias. Aunque apenas comienzo mi andadura como profesional titulada, (3 años no son nada), mi corta trayectoria por este mundo sanitario, me va dejando momentos maravillosos que me recuerdan que no me equivoqué con mi elección. Y es que si a día de hoy me hacen esa pregunta que a todos nos encanta hacer de “¿Por qué elegiste enfermería?” podría mostrarles 10 motivos resumidos en 10 momentos: 1.         La ilusión de los comienzo s: Recuerdo con mucho cariño la primera vez que descubrí el funcionamiento del fonendo, aunque la comprensión fisiológica de la auscultación tardó un poco más en iluminarme, la primera vez que “me dejaron” sacar sangre (o intentarlo al menos), a alguien distinto a una naranja, los autovendajes entre compañero que deja...

DESPERTAR-TE

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Al dar un paso más, un escalofrío recorrió su columna vertebral. El agua cristalina y tibia acariciaba la punta de sus dedos. Las olas golpeaban contra su piel, sumergiendo cada vez un poco más sus pies en la orilla de pequeños chinos. El agua venia, purificaba su alma, con efecto pararrayos. Al volver al mar, todas sus preocupaciones, obligaciones, inquietudes, iban saliendo poco a poco por la punta de los dedos hacia la eternidad del inmenso mar. Las gaviotas graznaban a su alrededor, mezclándose con el rumor de las olas y el eco de los últimos días de noviembre. El sol intentaba abrirse paso entre el frío clima que inundaba la mañana, pero la sensación de paz era tan gratificante que el hecho de haber caído la temperatura unos 10 grados en 48 horas era motivo de celebración. Porque era feliz, dichosamente feliz. Acababa de perder su empleo de los últimos 8 años, pero al fin era libre. Al fin podía decidir cómo invertir su tiempo para que el trabajo fuese m...

10 Razones por las que deberías hacer el EIR

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No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo - Mario Benedetti. Hace unos días, visite a los alumnos de enfermería de una universidad andaluza, con el fin de contar mi experiencia EIR y mi labor como tutora para la academia que colaboro. Esta breve visita, me hizo retroceder varios años, 4 para ser exactos, y volví a verme sentada ahí, en el otro lado. Por un momento, volví a recordar mis miedos, mis preocupaciones, mis ganas de comerme el mundo. Volví a ver todas estas emociones reflejadas en la mirada de los alumnos a los que me dirigía, en sus preguntas y su desconfianza, desconfianza en su potencial. En el transcurso de la charla, nos enfrentamos mi compañero y yo a preguntas del tipo “¿Cómo voy a ser yo quien apruebe con la de personas que se presentan?” “¿Por qué iba a gastar dinero y tiempo en presentarme si sólo me gusta matrona y no voy a conseguirlo?” “Sólo hay 6 espe...

¿Existe el miedo a ser feliz?

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¿Qué tontería verdad? Si no tenemos ningún problema en casa, familiares enfermos o dificultades económicas, todo el mundo puede ser feliz.  ¿Pensáis así? Vivimos en el mundo de la información, de la televisión, de la tecnología. En el mundo actual, es difícil encontrar adolescentes paseando en bici, jugando a la pelota o patinando. Sin embargo, y por desgracia para la salud mental, desde que hacen la comunión (si no lo tienen con anterioridad), los niños se ven capacitados para confiar su vida a un aparato que vende tu vida al mundo. Vemos que el número de “seguidores” o de “likes”, se vuelven directamente proporcionales al grado de felicidad que manifiestan, al igual que ocurre con el precio del dispositivo móvil que poseen. Recuerdo mi infancia feliz. Sin internet, sin teléfono, con personas. Recuerdo que la felicidad máxima de mi día a día se alcanzaba a la hora de la merienda con mis vecinas, después de jugar a “los rescates” o de “descubrir las ruinas del ...